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domingo, 25 de octubre de 2009

Dándole vida a la Plaza de Armas


El Ajedrez, Don Osvaldo y la plaza de Armas

Nombre: Osvaldo Marcelli
Edad: 65 años.
Lugar de origen: Rancagua
Oficio: Vendedor Viajero
Actualmente: Pensionado
Estado civil: Viudo y casado en segundas nupcias.
Ocupación que desarrolla en su tiempo libre y de ocio.
AJEDREZ, deporte ciencia.
¿Cómo aprendió?
Mirando amistades. Se intereso por este deporte que lo identifico en su forma de ver la vida.
Motivación o incentivo: El ajedrez como deporte ciencia y el desarrollo del conocimiento.
¿Que se puede decir sobre don Osvaldo?

Es el prototipo de abuelo o como nos gustaría llegar a viejos. Un señor sabio que sigue vigente, informado y con opinión de todo lo que actualmente ocurre.
Como anteriormente mencionamos, él es pensionado, y ahora tiene un poco más tiempo de ocio que el que tenia 10 años atrás, donde la vida que llevaba como vendedor viajero talvez no le daba respiro alguno para jugar su querido ajedrez.
Es un buen tiempo el que lleva desarrollando el juego, más o menos 35 años, y ha encajado muy bien en toda su etapa de adultez y adultez mayor. Uno podría pensar que este juego es para señores mayores, para intelectuales, etc., pero él rescataba que este juego era totalmente integrador y que los limites sólo estaban en la persona, porque en el club de ajedrez nadie era discriminado.

Gustaba mucho de una buena conversación donde se pudiera discutir, plantear distintos puntos de vista, siempre con una mirada bastante profunda de los hechos. Esto es totalmente análogo a las capacidades que el desarrolla con el ajedrez. Tenía gran poder de análisis, era muy agudo en sus comentarios.
Encontraba en el ajedrez una belleza especial, con cada movimiento en el tablero.
La belleza está asociada al bien, a la búsqueda de claridad, con la que Don Osvaldo cuenta al jugar y no solo con los peones, sino que también con las habilidades que el juego le reporta para su vida.
La belleza presente en el acto de pensar, hace que el entrevistado ponga en primer lugar la opción de razonar ante los acontecimientos, siendo un hombre muy concreto. Pudimos notar esto en todos lo entrevistados que dedicaban parte de su tiempo de ocio al ajedrez, que todo lo asociaban al desarrollo de las inteligencias y explicaban con detalles muy específicos como era que el sistema nervioso y el cerebro eran estimulados con el juego.
Este aspecto lo retratamos como un afán positivista, ya que todas sus explicaciones eran totalmente racionales, basadas en un respaldo científico, puntos que comparte totalmente con el ajedrez que es considerando un deporte ciencia. Por esto mismo es que don Osvaldo no profesa ninguna religión, ya que cree que en los fenómenos metafísicos, como pudiera ser algún dios, no hay respuestas y no se siente identificado. Ahora, el hizo la distinción entre no creer en dios y no creer en nada. Él cree firmemente en la ciencia, y la política (partido comunista) también es otro lugar donde encuentra respuestas e identificación.
Otro factor que el siente estimular cada vez que juega, es la creatividad ya que mencionó que las jugadas podrían ser infinitas y que la combinación de estrategia y astucia eran imprescindibles para un buen juego.
La verdad es que el estado en el que estaba la memoria de don Osvaldo era perfecta y es claramente por su personalidad curiosa, que de paso, lo lleva a leer mucho para informarse desde como estuvo el día en el ámbito político hasta como se juega el ajedrez.
Realmente el mejor entrevistado que pudimos haber encontrado, hay un gran valor en los adultos mayores y tienen mucho que decir, es tan fácil como mirar al lado y encontrar a un abuelo, a un profesor, a un pensionado y aprender.

Historicidad:

Con respecto a la historia de Don Osvaldo y su interés por el ajedrez debemos mencionar que lleva alrededor de 35 años practicando este deporte-ciencia. Para que Don Osvaldo se motivara a desarrollar este deporte no hubo nadie de por medio, de echo él lo aprendió mirando.




Don Osvaldo como muchas de las personas que hoy juegan en la Plaza de Armas partieron en las calles aledañas agrupándose hasta llegar a ser más de 100 personas en ese momento se creo el Club deportivo de Ajedrez en el año 1992, año en el que Don Osvaldo aun era Vendedor Viajero y por Tramites llegaba hasta el centro de Santiago a disfrutar de este deporte. Muchas de las personas que juegan ajedrez actualmente en la Plaza de Armas son personas que partieron con el Club Deportivo y los Grandes Jugadores de Ajedrez de nuestro País sus comienzos y sus grandes hazañas las lograron en este lugar.
En Rancagua Don Osvaldo acostumbra a jugar entre 4 a 5 horas diarias en su tiempo de ocio, tiempo que disfruta y comparte con su familia.
Sus hijas a pesar de que no comparten la pasión por el ajedrez han aprendido la importancia de este deporte gracias a que logran apreciar de su belleza al igual que su ex mujer (fallecida)
El ajedrez tiene un origen muy incierto, pero se dice que los árabes lo llevaron a España. El juego de ajedrez consiste en que de un total de 32 piezas dos ejércitos se enfrentan y tratan de “comerse” al rey del otro ejercito lo que indicaría que el juego se acabo.

Este enfrentamiento de ejércitos esta relacionado con una lucha de intelectos por lograr derrotar al oponente.
Entonces el racionamiento comienza cuando hay que empezar atacar pero no podemos olvidar defendernos.
El ajedrez se describe como un juego racional no de azar, en el cuál hay que pensar muy bien que piezas mover par no dejar al rey al descubierto, y eso se debe lograr como mucha lógica y tratando de adelantarse a los movimiento de la otra persona.

Significado:
Para nuestro entrevistado, Don Osvaldo, el ajedrez tiene un gran valor debido a que este le ha enseñado a ver la vida con otros ojos, le a demostrado que uno no puede quedarse con las primeras impresiones ni con lo que le digan lo demás si no que es importante tratar de ir más allá, leer mucho, interesarse en descubrir lo desconocido.
Y en su vida cotidiana relaciona el ajedrez el echo de tener que pensar mucho, antes de tomar un decisión ver los pro y los contra, evaluar la situación y luego actuar.
El ve en el ajedrez un momento de distracción, donde es capaz de distraerse, entretenerse y que lo hace pensar. Y liberar tensiones, por eso él en sus tiempo libre los dedica a jugar ajedrez ya que el encuentra que no es un deporte donde


Esteticidad:
El encontraba en el ajedrez una belleza especial en cada movimiento en el tablero, desarrollando su creatividad. La belleza está asociada al bien, a la búsqueda de claridad con la que Don Osvaldo encontraba el momento de pensar una jugada, jugadas que también le erán útiles para su vida.
La belleza que esto presenta, en el acto de pensar, hace que Don Osvaldo ponga en primer lugar la opción de razonar ante los acontecimientos, siendo un hombre muy concreto, pudimos notar estas características en todos lo entrevistados que dedicaba parte de su tiempo de ocio al ajedrez, todo lo asociaban al desarrollo de la inteligencia y explicaban como los hace sentir vitales intelectualmente.
Por este afán científico que había en su visión de mundo era de prever que no era muy devoto de un Dios y que no iba a profesar una religión, nos explica que para él, era muy difícil creer en un ser que su existencia no se podía explicar con fe, estas explicaciones metafísicas de la vida no lo convencían para nada
En este punto de la conversación Don Osvaldo confesó que militaba en el partido comunista doctrina con la cual se identificó y con la que explico fenómenos sociales asiendo un símil con la religión.

Como conclusión pudimos sacar en limpio lo siguiente:

Que la Terapia Ocupacional implique mirar la cosas desde una perspectiva nueva y propia , es sabido, pero empezar a posisionarte como estudiante en ella es algo sin igual, ya que llena de sentidos la vida y todo parece encajar, existiendo tantas ocupaciones como seres humanos e intereses puedan crearse, empatizando con la necesidad de hacer y verse reflejado a travez de esto, sabiendo que es casi imposible aburrirse en la vida.

TERAPIA OCUPACIONAL EN CARCELES


El procedimiento de la privación de libertad de personas en un recintos carcelario como método de condena sobre algún delito efectuado por alguien en la sociedad, es muy habitual en la mayoría de las culturas actuales; sin embargo, en la actualidad se han manifestado una serie de problemáticas relacionadas con este procedimiento, ya que se ha perdido la efectividad del verdadero sentido de enviar a recluir a estas personas que infringen la ley, pues no se trata de castigar, sino que más bien de reeducarlo para que al reinsertarse en la sociedad tenga las herramientas necesarias para desenvolverse junto a las demás personas.

Uno de los más grandes problemas que está teniendo nuestro país, es la sobrepoblación que hay en las cárceles, debido a que el paso por éstas no es un aporte benéfico en la vida de las personas, sino que más bien perjudicial, ya que las condiciones en las que se encuentran son consideradas anti hospitalarias, y que favorecen a crear un gran resentimiento. Los presos se adhieren mucho más con sus pares, pero no precisamente para surgir, sino que para seguir siendo vencidos por la vida que llevan, por lo que al salir de ésta situación vuelven a cometer un acto penado por la ley, siendo acompañada de las escasas oportunidades que poseen al encontrar trabajo o rearmar su vida, y vuelven prontamente a algún centro penitenciario.

La problemática de las personas que se encuentran privadas de libertad es compleja no sólo durante su estancia en prisión, sino generalmente ya antes y probablemente después. A veces las personas traen consigo dependencia a diversas sustancias, trastornos mentales, trastornos psicológicos, distorsiones en la concepción de la vida en sociedad, familias desestructuradas, procesos de formación, escolarización y laborales truncado, entre otros aspectos en su historial. Todas estas circunstancias que forman parte del ser y del comportarse de esas personas llevan implícito un desequilibrio ocupacional que se traduce en su rutina a nivel de auto cuidado, de ocio, de formación, de trabajo, de satisfacción con sus ocupaciones, de pérdida de interés ocupacional, etc. Este resquebrajamiento ocupacional es producto y causa a la vez de ese malestar psicosocial de la persona que ha cometido delito, de tal modo que se produce una retroalimentación.





El entorno penitenciario como institución y como centro le supone al interno un contexto favorecedor por un lado (encuadra, marca pautas, da cobertura a necesidades básicas, facilita la educación, el desempeño de un oficio, la atención especializada) y por otro desfavorecedor (disminuye la cantidad y la calidad de relaciones socio afectivas, dificulta la interiorización de la necesidad de la norma social, propicia la visión de uno mismo como perteneciente a un 2 micro mundo apartado de la realidad social externa, se promueve el control externo del comportamiento, lo que pone obstáculos para la adquisición de la independencia ocupacional).

Según Rincón, Ruiz, García y Teomiro (2006) al traducir esto al lenguaje ocupacional, se puede decir que se produce una situación de “deprivación ocupacional” (Yerxa 1989, Whiteford 1997, Wilock 1998), fruto de una combinación de factores internos a la persona y ajenos a ella (contexto) y que hace que la persona no pueda adquirir, usar o disfrutar algo. Las personas o no tienen fácil acceso o no saben llevar a cabo rutinas diarias como prepararse la comida, participar en ocupaciones significativas, cuidar un espacio propio, etc. Esto provoca efectos nocivos en la salud, en el bienestar y en el crecimiento personal. La deprivación ocupacional se ha visto que contribuye a los motines, los suicidios, los episodios sicóticos, las disputas entre internos.

Según la información investigada y los conocimientos básicos acerca de la profesión, se podría agregar que la principal misión del Terapeuta ocupacional es apoyar a la persona para que re signifique su vida, a través de las actividades que le son más importantes y a las cuales otorga mayor valor, pudiendo así empoderarse y tomar las riendas de su propia vida desde la ocupación más básica en su acontecer diario, y como se menciono anteriormente, potenciar las habilidades adquiridas en el proceso de reclusión para así poder comenzar de cero en la sociedad. Sin duda la tarea es ardua, debido a la escasa información existente acerca del tema y a los constantes prejuicios que deben vivir estas personas a manos de la sociedad misma que limita las oportunidades.

Las iniciativas de aplicar la Terapia Ocupacional en el ámbito penitenciario, surge con la principal motivación de dar validez a la ocupación como medio terapéutico. En el interior de los penales surgieron talleres artesanales, motivados esencialmente con la necesidad de generar recursos económicos para el grupo de reclusos del penal. Este “hacer” no estructurado ni dirigido por especialistas, constituyó un elemento importante de apoyo y defensa psicológica del detenido. Este ha sido un espacio de flujo de interacciones que rompió la rigidez de la autoridad dentro del penal, la cual se fue complementando con otras actividades como las relacionadas con cultura y deportes. Durante la realización de los talleres se reforzó la unidad e identidad del grupo transformándose en un efecto integrador dentro del penal. (Guajardo, 1991).


Estos talleres tuvieron dos funciones, una parte permitiría a los recursos rescatar una parte productiva y proveedora de recursos; la otra parte tiene que ver con el descubrimiento de nuevas habilidades y destrezas que estas personas no conocían, estimulando por sobre todo la autonomía y confianza en sí mismos. En el trascurso del proceso surgieron otras instancias que ayudarían a contrarrestar el clima hostil de la cárcel. También surgen iniciativas tales como talleres de discusión y capacitaciones, que favorecen la unidad del grupo, fortalecen roles e identidades de cada uno de los participantes del proceso.

Debido a estas características mencionadas anteriormente es por lo que se destaca la Intervención de la Terapia Ocupacional, ya que en estas condiciones ofrece un nuevo instrumento terapéutico: el trabajo en grupo.

Nuestro país está recorriendo un camino lento en cuanto a estos temas. Actualmente, Chile ha implantado la estrategia de utilizar el trabajo y la capacitación asociada a éste, ya que estos resultan ser elementos indispensables para que los internos desarrollen sus habilidades y puedan mejorar su vida tanto dentro como fuera del penal. Lo anterior es posible al permitirles ocupar su tiempo libre, obtener ingresos, adquirir conocimientos y experiencia laboral que faciliten su reinserción en la sociedad cuando obtengan la libertad.

Según Gendarmería de Chile (2001) el número de internos trabajadores en centros penitenciario del país superaba los 8.000. La mayoría se dedicaba a trabajar en talleres institucionales, como relacionados como microempresarios o relacionados con privados en un programa llamado Centros de Educación y Trabajo (CET), iniciativa que parte el año 1981 permitiendo a los reclusos “acceder a actividades de capacitación y trabajo remunerado, con el objetivo de prepararse para enfrentar su reinserción socio-laboral al momento de egresar del sistema penitenciario”( Centros de Educación y Trabajo [CET],1981).

La actividad laboral a la que pueden optar los reclusos en los penales, la podemos agrupar en trabajos con mayor formalidad como Microempresarios, en los Centros de Educación y Trabajo (CET) y Trabajo con Privados, o en trabajos más informales como Mozos, Jornales, Artesanos y en el Patronato Nacional de Reos.

Se piensa que principalmente una de las principales tareas abordadas por el Terapeuta Ocupacional tiene que ver con la Reinserción, debido a los diversos historiales de vida que traen consigo los reclusos, y que este al terminar la condena no es el mismo que hace algunos años atrás y la sociedad a la que vuelve también ha cambiado.
La persona tiene ciertas expectativas en cuanto a su libertad y deberá enfrentarse a una sociedad llena de estigmas, es recién el comienzo de un largo camino.

Un elemento en el cual hay que poner énfasis es en la reinserción familiar, ya que la persona mientras vivía en prisión se producía, a su vez, una desvinculación, perdida de roles y los cambios que el tiempo y la experiencia vivida hacen imborrables.

En relación a la reinserción laboral, se debe recalcar que es un proceso paulatino, ya que la persona al estar encarcelada, se encuentra las destrezas laborales disminuidas y se deben establecer nuevas rutinas de trabajo. Para enfrentarse a este proceso se realizan talleres laborales con la idea de orientar y determinar una cotidianeidad nueva. Sin duda el aspecto fundamental esta dado por el ejercicio práctico de un quehacer laboral, que propiciaran diversas actitudes que propiciaran la reinserción.

Para finalizar, es importante destacar que es necesario destacar que la inserción social no es únicamente que obtengan trabajo, estudien y por lo tanto adquieran autonomía, sino que de a poco vayan adquiriendo todas las potencialidades que como seres humanos tienen. La idea es que logren vivir dignamente en la sociedad conviviendo naturalmente con las tenciones y conflictos que ésta provoca.


























Bibliografía
Garcia, E., Rincon, M., Ruiz, M.& Teomiro, A. (febrero de 2006). Terapia Ocupacional. Recuperado el 16 de agosto de 2009, de http://www.terapia-ocupacional.com/GruposTrabajo/Terapia_ocupacional_penitenciario_carceles.pdf

Gendarmeria de Chile. (s.f.). Gendarmeria de Chile. Recuperado el 1 de septiembre de 2009, de http://www.gendarmeria.cl/

Gendarmeria de Chile. (s.f.). Centros de Educacion y Trabajo CET. Recuperado el 31 de agosto de 2009, de http://cet.gendarmeria.cl/

Guajardo, A. (s.f.). La Terapia Ocupacional en el tratamiento de presos politicos. Recuperado el 31 de agosto de 2009, de Centro de Salud Mental y Derechos Humanos [CINTRA]: http://www.cintras.org/textos/libros/libro%20linares/latoenlosppguajardo.pdf